
Miércoles 01 de septiembre de 2010
En el año 2005, Olga Wornat, una de las periodistas de mayor prestigio de Latinoamérica, publicó el libro "Crónicas Malditas", donde dedica un capítulo a describir la personalidad de Hugo Chávez.
En su trabajo, la investigadora entrevistó al psiquiatra de la presidencia venezolana, Edmundo Chirinos, quien contra todo principio ético, le confirmó a Wornat que Chávez padece de una grave enfermedad mental, donde alterna períodos de profundas depresiones, con marcados estados de euforia. La ex pareja de Chávez, Herma Marksman, le ratificó a Wornat la bipolaridad que aqueja al mandatario venezolano. El académico de la universidad de Washington, J. Post, realizó un informe psiquiátrico de Chávez, donde señala que éste "es un narcisista consumado que cultiva una autoimagen de proporciones mesiánicas y exhibe tendencias paranoicas".
El ex presidente de la Asociación de Psiquiatría de Venezuela, Dr. Pomenta, sostuvo que en base a la conducta y comportamiento público de Chávez, éste lo ubica en el nivel más bajo de las personalidades primitivas y que sus características encajan, dentro del trastorno narcisista de personalidad. El ex ministro de Chávez, L. Miquilena relató en una oportunidad, que a un gobernador, frente a todos sus ministros, le dijo que éste era una porquería y que se retirara de la sala.
El descontrol de impulsos es otro trastorno que demuestra que Chávez es un troglodita en materia de liderazgo y no así el Arzobispo de Caracas, a quien Chávez el mes pasado denostó públicamente con este adjetivo.
Por otra parte, independiente de la opinión que se pueda tener de G. Bush Jr., que Chávez se refiera al presidente del país más poderoso del planeta, como un cobarde, burro, asesino, genocida, etc., no es un acto de coraje, sino una provocación irresponsable de un hombre que está mentalmente perturbado. También Chávez ha tenido muchas otras conductas que dan cuenta de su enfermedad mental; afirmar ser la reencarnación de Bolívar o de Zamora, ordenar exhumar los restos del libertador producto de una tesis revelada por ángeles, rezar frente a la tumba de Khomeini, sólo confirman que Chávez está enfermo.
En mi opinión, los trastornos psiquiátricos de Chávez constituyen un peligro para la estabilidad de la región. Sin embargo, la mayor agresividad del recién electo presidente Santos hacen disminuir el riesgo de un conflicto bélico por cuanto detrás de la enfermedad del mandatario venezolano, se esconde un miedo que viene de padres que le maltrataron severamente. Un paper publicado por HBR en 2001, reconoce la importancia que los lideres tengan algunos rasgos paranoides, narcisistas y obsesivos. Pero las investigaciones sólo hablan de rasgos y no de enfermedades graves e irreversibles. La paranoia tiene que ver con el exceso de un neurotransmisor denominado dopamina y la depresión más típica, junto a la obsesividad está asociada a la falta o a la mala calidad de otro neurotransmisor denominado serotonina.
Con el objeto de tener a Chávez bajo "control", urge que su médico tratante le suministre altas dosis de un estabilizador denominado carbonato de litio. En efecto, el mismo mineral que en Venezuela y Chile abunda y cuya explotación será clave para contar con baterías para manufacturar autos eléctricos de forma masiva. ¿En que cree usted que estaba nuestro sano y excepcional ministro de minería, antes de abocarse al rescate de los 33 mineros?