
Lunes 16 de agosto del 2010
La conformación de un Sernac Financiero es una propuesta que puede traer beneficios a las personas que demandan servicios financieros. La protección de los derechos de estas personas por parte del Estado se justifica en la medida que este tipo de servicios no son, por lo general, simples de entender ni de comparar, lo que se denota en que se norman vía contratos que mucha gente no comprende en plenitud.
Ahora, aceptando el aporte que puede tener esta institución, cuyo foco supongo va a estar en evitar abusos, considero más importantes las iniciativas que puede impulsar la autoridad tendientes a aumentar la transparencia e incentivar la competencia en el otorgamiento de servicios financieros, para efectos de que finalmente logremos que haya más gente que pueda acceder a este tipo de servicios en condiciones responsables y que los que ya acceden lo hagan en mejores términos. Especialmente estimo fundamental las iniciativas orientadas a mejorar las condiciones de acceso al crédito.
Por ello mi interés en esta oportunidad, más que profundizar en el tema del Sernac Financiero, es insistir en otra reforma en el campo financiero que me parece crítica. Me refiero a la idea de ampliar y mejorar la información de los deudores en Chile, tanto la negativa que se refiere a los deudores morosos, como la positiva sobre los deudores al día en sus pagos.
Lo que ocurre es que la información sobre el cumplimiento de las obligaciones de pagos de las personas es muy útil para determinar su perfil de riesgo, lo que permite tomar mejores decisiones de otorgamiento de crédito y determinar mejor la tasa de interés a cobrar. En lenguaje técnico interesa evitar las “asimetrías de información” y la “selección adversa” para disminuir las colocaciones de créditos impagas y el sobre endeudamiento.
En Chile, la Superintendencia de Bancos (SBIF) mantiene un estado de deudores con la información de sus deudas en el sistema bancario y la Cámara de Comercio de Santiago recopila información relativa a cheques, letras de cambio y pagarés protestados en el Boletín Comercial. Además, existen empresas que se encargan de recopilar y almacenar la información de la SBIF, el Boletín Comercial y otras fuentes para su distribución vía distintos servicios. Como resultado, se puede obtener información negativa para un grupo amplio de deudores e información positiva parcial sólo para algunos deudores.
Con este esquema se ha logrado desarrollar una industria de crédito exitosa, donde los principales jugadores son los bancos y los retailers. Sin embargo, permanecen todavía ciertas ineficiencias que sería conveniente eliminar para hacerla aun mas exitosa.
Un problema grave que enfrentamos es que la falta de información positiva sobre segmentos importantes de deudores no bancarizados provoca que los deudores que pagan sus deudas accedan a condiciones menos beneficiosas que las que obtendrían si dicha información existiera. En el fondo esta carencia de información lleva a que los bancos y retailers metan muchas veces en el mismo saco a clientes que tienen distinto riesgo, lo que perjudica a aquellos que son de menor riesgo y favorece a los que son de mayor riesgo.
Ahora, siendo clara la conveniencia de ampliar la cobertura del sistema de reporte de crédito, no resulta fácil definir cómo hacerlo, atendidas las particularidades de nuestro sistema crediticio, en especial la significativa participación que tienen los retailers. La información que éstos tienen, en especial los más grandes, sobre sus deudores es muy valiosa, lo que hace entendible que se nieguen a ser obligados a entregarla.
Las instituciones bancarias, por su parte, ya están haciendo llegar a la superintendencia la información de crédito de sus deudores y quieren que los otros otorgantes de crédito hagan lo mismo.
Los deudores que pagan sus compromisos, que por desgracia no tienen representantes tan claros, debieran en su mayoría estar a favor de ampliar la cobertura del sistema de reporte de crédito. No así los que no pagan, ya que la existencia de mayor y mejor información los perjudicaría.
Esta reforma es fundamental realizarla a la brevedad para que muchos deudores de segmentos de ingresos medios y bajos que cancelan regularmente sus créditos paguen intereses más bajos, disminuya el otorgamiento de créditos a los deudores que no cumplen sus compromiso y se evite el sobreendeudamiento.